ESQUEMAS COMPOSITIVOS
Son las líneas o planos imaginarios esenciales en los que se organizan los elementos de la obra. Estos se sitúan en función del peso visual o importancia de unos sobre otros, el recorrido visual con el que pretendemos encontrar equilibrio y la dirección de las líneas o planos. El esquema se desarrolla planteando cuáles serán las zonas de máximo interés en la composición.
En cuanto al peso visual, debemos tener en cuenta varios factores:
1. La elección de los colores y su temperatura es determinante. Los utilizamos para atraer la mirada del espectador a los puntos que nos interesan, por lo tanto, hay que saber que:
Los colores claros pesan más si el fondo es oscuro,
Los cálidos pesan más que los fríos,
Los saturados pesan más que las transparencias,
Los contrastes pesan más que las sutilezas.
2. Las zonas de atracción relacionadas con el peso también tienen sus particularidades. Algunos puntos de mayor atracción son:
La parte más baja de la obra,
La diagonal que empieza arriba a la izquierda,
Las zonas más luminosas,
Las formas grandes,
Los elementos aislados.
Con respecto a las líneas de fuerza en los esquemas compositivos, se organizan en función de la disposición que queramos de los elementos. Al pensar en la colocación imaginaria de nuestras líneas de fuerza debemos relacionarlas siempre con todos los puntos comentados antes sobre el peso visual para conseguir el perfecto equilibrio compositivo. Las líneas pueden ser diagonales, curvas, en espiral, cruzadas,… Las más comunes son:

